En esta iniciativa, la animación cultural juega un papel importantísimo, ya que es a través de animadoras y animadores -hoy trabajan cerca de 200 a lo largo de todo Chile- que se busca la conexión entre pobladores y pobladoras de los barrios y los proyectos y actividades del programa.
Marianela Riquelme, quien se desempeña como Coordinadora de las Acciones de Capacitación del programa, cuenta que "la animación cultural, una variante de la animación sociocultural, es considerada la metodología que permite desarrollar con mayor asertividad -y especialmente- la primera fase del programa, que denominamos Inserción Territorial, que es cuando animadores y animadoras llegan al barrio, reconocen el entorno, sus líderes naturales, los espacios de participación, la infraestructura cultural, la historia de poblamiento del sector, por ejemplo, y con ello registran las demandas y los focos principales de acción".
Dada su importancia, la animación cultural es una de las materias que se abordan dentro del Plan de Formación y Capacitación 2008, que se incorpora en el proceso general que vive este programa.
¿Qué se entiende por animación cultural dentro de Creando Chile en mi Barrio y qué relación plantea esta noción con la de gestión cultural? ¿Son disciplinas complementarias, una contiene a la otra, se contradicen?
"En el programa, la animación cultural se entiende como el conjunto de acciones realizadas por individuos, grupos o instituciones en y con una comunidad (o un sector de ella) en el marco de un territorio concreto, con el propósito principal de promover en sus miembros una actitud de participación activa en el proceso de su propio desarrollo social y cultural. En definitiva, la posibilidad de movilizar habilidades y capacidades artísticas y sociales de asociatividad, emprendimiento y creatividad de las personas, para aportar al desarrollo artístico cultural de su entorno. Visto así, en relación con la gestión cultural, la animación es absolutamente complementaria. En el caso que tanto la estrategia de inserción territorial utilizada por animadores y animadoras, como la animación que se aplique, resulten un éxito, tendremos personas inquietas, creativas, participativas, curiosas y con muchos proyectos en mente. Por consiguiente, la gestión cultural y sus distintas herramientas aportan en la canalización de iniciativas que buscan diseñar, desarrollar, planificar y gestionar proyectos artísticos culturales que respondan a las demandas y necesidades de las y los habitantes de los barrios".
Dentro del programa de capacitación que se ha implementado para formar animadores culturales, ¿qué capacidades, principalmente, son las que se requiere desarrollar?
"Animadores y animadoras deben elaborar e implementar planes de desarrollo artístico-culturales con enfoque participativo; facilitar, monitorear y evaluar estos planes bajo criterios de pertinencia y relevancia para la diversidad de actores, intereses y experiencias propias del barrio; identificar líderes, proyectos y actividades artístico-culturales en los barrios que sirvan de núcleo para la promoción de la participación activa y comprometida de la comunidad en las acciones del programa; articular redes con organizaciones e instituciones afines y complementarias para fortalecer el nivel organizacional de las expresiones artístico-culturales de la comunidad barrial. Asimismo, producir talleres, eventos y otras acciones de calidad técnica, generando las condiciones para la presentación y apreciación del arte y la cultura; desarrollar espacios de intercambio de aprendizaje y reflexión con actores de interés en base a la experiencia del programa en los barrios a fin de enriquecer el modelo de trabajo y, por último, velar por la coherencia y pertinencia del programa en el barrio".
"Deben, por lo tanto, desarrollar un trabajo que permita visualizar barrios que, habiendo estado dos años acompañados por este programa, sean capaces de, por ejemplo: continuar y/o reiniciar procesos de planificación artístico-cultural, conducir nuevos proyectos colectivos, gestionar fondos en redes e instancias de financiamiento artístico-cultural, entre otras cosas. En definitiva, la idea es desarrollar barrios que hayan ampliado su repertorio de intereses artísticos y culturales, desarrollando capacidades en sus diversos integrantes para expresar ideas, emociones y sentimientos en relación con experiencias de goce artístico/estético/cultural".
"Por lo tanto, el proceso formativo de los animadores, que además vivencian durante su participación en el programa, fortalece capacidades orientadas al desarrollo de competencias básicas, genéricas y técnicas, estas últimas especialmente vinculadas a la planificación de objetivos, indicadores, metas y resultados; a la aplicación de metodologías y estrategias de intervención en programas de desarrollo comunitario y gestión cultural; a la gestión, monitoreo y evaluación de proyectos de intervención social y/o planes de desarrollo, aplicando dinámicas de grupo y optimizando los recursos disponibles; al análisis de los proyectos de desarrollo comunitario y/o intervención psicosocial y cultural que permitan el logro de la misión del programa en el barrio".
¿Qué debilidades han encontrado en los postulantes a animadores y cómo se trabaja hoy para superarlas?
"En primer lugar diría que no hay que hablar de debilidades, sino más bien de potenciar aquellos aspectos que constituyen fortalezas en animadores y animadoras y reforzar los que aparecen como más deficitarios. Mantenemos ciertos instrumentos diagnósticos que nos permiten conocer las principales necesidades de capacitación, las que van surgiendo con el avance del programa en cada barrio y que pretendemos cubrir lo más cabalmente posible. Es frecuente encontrar animadores o animadoras que siendo buenos gestores culturales no han desarrollado sus habilidades para el trabajo territorial; otros que, teniendo experiencia en el territorio, no cuentan con conocimientos en ámbitos artísticos; hay también algunos artistas y gestores que deben reforzar sus conocimientos en diagnósticos o en planificación, por ejemplo".
"Asimismo, existen barrios que, aún cuando sus condiciones de participación comunitaria están mucho más aprehendidas -y esto hace que la inserción del programa sea más fácil- no presentan avances en el ámbito de las expresiones artísticas, tanto en el conocimiento como en el disfrute. En este sentido, las Itinerancias Artísticas que el programa dispone con creaciones de calidad reconocida a nivel nacional, aportan un elemento fundamental de apoyo a la planificación que los barrios están invitados a diseñar y desarrollar con el apoyo de animadores y animadores".
Al diseñar el programa de capacitación, ¿cuáles son los desafíos que plantea el estado actual del arte sobre la animación cultural, considerando los referentes teóricos en la materia y las prácticas ya probadas? Y en relación con esto, ¿qué apuesta o innovación plantea el programa Barrios?
"La animación cultural es una herramienta dinámica para el desarrollo que va complementándose de acuerdo con el avance de las relaciones y movimientos sociales a los que nos vamos enfrentando. En ese sentido, este programa apuesta por un trabajo territorial que busca hacer protagonistas a las personas que habitan los barrios seleccionados, con un fuerte apoyo de animadores y animadoras culturales que acompañen los procesos".
"Considerando las demandas de la política cultural de Crear y desarrollar más y mejores audiencias, Aumentar el acceso de los grupos de escasos recursos y de los grupos vulnerables a los bienes de consumo cultural y Fomentar la participación y la organización ciudadana descentralizada con fines culturales, el Plan de Formación y Capacitación 2008 para Animadores y Animadoras responde a un enfoque por competencias de acuerdo a cada una de las etapas generales del programa (inserción territorial, consolidación a través de Planes de Desarrollo Artístico Cultural y el Cierre del programa en el barrio y continuidad del proceso iniciado con asistencia por parte de las o los animadores) y a los resultados esperados en cada una de ellas".
"Se espera que los animadores y animadores logren, en el ejercicio de sus funciones, obtener ciertos logros en la comunidad a partir del desarrollo de sus habilidades. Por ejemplo, comunidades que fortalecen su autonomía y capacidades para tomar decisiones colectivas, haciéndose responsables de ellas y de su participación e incidencia en las políticas públicas que le afectan. También se espera que la comunidad pueda, entre otros aspectos, diseñar, auto-gestionar, comunicar y difundir proyectos artístico-culturales; reconocer diferentes lenguajes y manifestaciones artísticas; re-conocer, valorar y respetar el patrimonio local y las propias manifestaciones artístico-culturales, así como las de otros barrios, regiones, países".
"Junto con ampliar el campo laboral a quienes se desarrollan en el ámbito de la gestión cultural, el programa ofrece especialización en un modelo de trabajo territorial para el desarrollo artístico cultural. De esta manera se cubre un creciente ámbito que apunta a fortalecer la participación de la comunidad en la definición y ejecución de políticas culturales locales".
Por último, ¿de qué manera están proyectados la documentación y difusión de esta experiencia de animación cultural, de manera tal que sirva como referente para el campo cultural chileno? ¿Hay pensados libros, documentales, memorias, entre otros materiales, que contarán lo que pasó con este programa?
"Este programa tiene gran cantidad de formatos para registros. Ya existen audiovisuales editados desde el programa y por supuesto productos realizados en algunos barrios donde ya se ha estado trabajando territorialmente. Además, está en proceso de edición una publicación que documenta el seguimiento de este programa, la que incluye registros de trabajo de campo, visitas a los barrios que participan, entrevistas a animadores y animadoras, a vecinos y vecinas, a la Encargada Nacional del Programa. Lo que se pretende es dar cuenta del contexto en el que se desarrolló el programa e identificar las implicancias de instalar este modelo de gestión territorial orientado al desarrollo cultural que es inédito en el país".
"Y en términos de difusión del programa, su proceso y resultados, ésta es una tarea y actividad permanente. Cada región desarrolla sus estrategias de acuerdo a los tiempos, contextos y soportes más adecuados. En este sentido, Creando Chile en mi Barrio ha buscado también alianzas estratégicas en la sociedad civil y en otros programas públicos, como el Quiero mi Barrio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. En el primer caso, Fundación para la Superación de la Pobreza, Fundación Ideas y Fundación Forja apoyan en conocimientos y contenidos específicos (desarrollo de estrategias de inserción territorial en contextos de pobreza, participación ciudadana y derechos culturales, respectivamente), quienes hacen aportes significativos a la difusión de esta iniciativa dentro de sus redes".
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